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jueves, 26 de junio de 2014

El de anteojos con marco negro y rulos.

Resulta que uno de mis mejores amigos ganó una barra libre en un lugar conocido (por nosotros y aparentemente más gente, obvio).
Y me crucé con el chico con quien me fui el jueves, alguien de rulos y anteojos de marco negro que bailaba según sus pasos de " antiguo coordinador".
Entonces me acerqué, tranquila, un poco ebria tal vez, a hablarle y ¿qué sucede? en pocas palabras me rechaza, como si fuera un papel que se tira al tacho, una basura para reciclar y después no lo ves más, no sabés dónde está ni hacía qué lugar se fue.
Y lloro, mucho. Porque jamás en mi vida me sentí tan descartable, tan poco ser humano, tan vacía de sentimientos. ¿O es lo que proyecto?. Me hago esa pregunta tres mil veces mientras la gente a mi alrededor baila, fuma, toma y aparentemente se divierte.
Pero quién, en algún momento, no sintió lo mismo. No es que el chico de rulos y anteojos me interese o genere un sentimiento tan fuerte, porque seamos sinceros, sólo hablé una noche con él y sólo estuve una noche, cerca de casa, a 8 cuadras, y fue una noche donde abrí un poco más la mente y conocí grupos de música más copados que los que solía escuchar.
Escucho a la gente reír, muchísimo, veo a mis amigos besarse desaforadamente frente a todos y yo ahí, sola., con mi pucho y mi cerveza.
Vuelvo a sentir lo mismo, descartable, descartable, "te uso y después se terminó, eso sos vos, una cosa, algo que me da placer unas horas y después ya no importa."
Y entonces me vuelvo a preguntar,¿eso es lo que soy yo? ¿una cosa? ¿alguien que usas y después "chau"? mientras te veo desaparecer con una chica de rulos inflados no muy agraciada.
Salgo del boliche, ya para mi es imposible estar en ese lugar donde todo transcurre muuy lento, donde la gente se ríe tal vez en apariencia y hacen los mismos pasitos pelotudos de siempre al escuchar la misma puta canción.
Me cruzo con alguien buena onda, que sin ninguna otra intención, se ofrece a acompañarme hasta mi casa para que no me pase nada, ni siquiera intenta darme un beso o genera alguna "situación". Sincero o caballero, no lo sé, solamente sé que se llama Juan, alguien común y corriente que al verme sola y un poco "desamparada" me hace reír,hace que me sienta bien conmigo misma.
Entonces, de repente, mientras camino en silencio con Juan a mi lado me doy cuenta de algo que ya sé pero que hoy dudé: no soy descartable, no soy algo que se usa y se tira, no soy una "cosa":
Soy yo, libre, risueña, "terca", controladora (si así lo quieren llamar), "picante" (como dijo el chico de rulos y anteojos de marco negro), extrovertida, insegura ( a veces, de mi personalidad y de lo que puedo llegar a proyectar), obsesiva de algunos detalles, analítica, buena hermana, buena hija, con un corazón dispuesto a entregar por tercera vez (aunque ya me hayan lastimado bastante) no a cualquier menso sino a alguien que realmente lo merezca, con experiencia (en muchas cosas que la mayoría de mis amigos no sabe porque, seamos sinceros, todos guardamos un secreto), insistente, perseverante, malhumorada cuando las cosas no salen como yo espero, independiente.
Soy yo, así como soy...y creo que eso es suficiente.
Nadie, ni el chico de rulos con anteojos con marco negro y rulos, ni el amor de mi vida, ni mis padres, hermana, primos, amigos, etc, etc, va a poder cambiar.
Soy así, y está bien que sea así, al fin y al cabo tengo suficientes personas que me bancan y me quieren como soy.
Ser, ser, ser humano, ser.
Después de todo, como me dijeron hoy, solo hay que sonreír, porque "tu sonrisa es hermosa, no la borres por cualquiera, siempre adelante, sos hermosa así como sos".
No sé si "hermosa" es la palabra con la que me siento más cómoda, pero nadie  va a borrar mi sonrisa.
Soy yo,la que sigue adelante no importa cómo, la que cierra una puerta para abrir otra y seguir adelante, la que borra rencores para volver a confiar, a creer.
Y duermo, y es otro día, y ya no me siento tan usada, tan descartable.





sábado, 31 de mayo de 2014

Me dieron ganas.

Me dieron ganas de que me cuides cuando me enfermo, de cuidarte a vos, de que me hagas reir, de abrazarte, dormir con vos, hacerte el desayuno, acompañarte, jugar, ir a pasear, tomar mates en la plaza, mirar el cielo, sentir el calor del sol en la cara, siestas, mirar tele, estar sentados en un sillón, bailar, estudiar, tomar un té, hablar por teléfono, ver películas, comer chocolate, dominguear, estar en pijama todo el día, tirarnos en el pasto, protegernos del frío, caminar abrazados, morderte la oreja, salir con tus amigos o los míos, emborracharnos, llorar, ir al cine, ir a ver bandas, bailar solos en tu casa o en la mía, cocinar juntos, prepararte la merienda, sorprenderte, besarte, dormirnos cuando sale el sol, suspirar juntos.
Me dieron ganas. Ah, no, pará, cierto que a vos no.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Primera vez.

Me dijeron que soy "careta" y "una mierda de persona". Imaginate, vengo de pasar una noche regia con un amigo y mi hermana, bailé mucho, me reí, tomé agua y un poco de cerveza, volví caminando sola a mi casa, disfrutando de la mañana de un domingo a las 8.00 am, con el calorcito del verano que se acerca y de la paz de la ciudad, sin autos, bocinas.
Me levanto, entro a mi Facebook y tengo un mensaje de alguien, a quien  había considerado mi amigo y que en su momento me gustó mucho, diciéndome eso. Careta. Careta. CA-RE-TA. C-A-R-E-T-A. Mierda, mierda de persona. Mierda.Mierda.Mierda.Mierda. M-I-E-R-D-A.
En 24 años jamás nadie me había dicho eso, nunca. No sé si porque no se animaron o porque no soy así pero...
Yo sé que no soy así, no soy hipócrita y no demuestro algo si en realidad no lo siento.
Si me caes bien, te lo muestro, si me caes mal, también. Si me molesta algo, te lo digo en la cara, si me haces feliz, también.
Siempre traté y trato de ser sincera, de decir las cosas de una u otra forma pero siempre las digo.
Por suerte, mi familia, mis amigos, mis compañeros de trabajo y demás personas que han sido importantes (o no) en mi vida, con quienes me he cruzado alguna que otra vez, jamás me dijeron algo así.
No es soberbia pero sé muy bien quién soy y qué tengo como valores, virtudes y defectos.
Me podés acusar de mala onda cuando estoy de mal humor, incluso de volada, porque tengo momentos en los que me desaparezco del mundo y tienen que andar buscándome para saber si vivo o no, qué hago o dejo de hacer. Me podés acusar de un montón de cosas, por mis defectos, pero jamás de careta, jamás de hipócrita y mucho menos de "mierda de persona".
Pero siempre hay una primera vez para todo.
Y duele, mucho.

domingo, 3 de noviembre de 2013

No me decido.

Tengo muchas ganas de escribir sobre varias cosas pero no me decido por cuál: de cómo me va en la tesis, del documental de Katy Perry que estoy viendo exactamente a las 6.42 am después de una noche de baile y birra, de lo posesiva que me vuelvo con mis amigos  (hombres, aclaro), de mi amigo que me vino a ayudar cuando tuve que subir 2 sillones de un cuerpo y uno de 2 cuerpos por cuatro (si CUATRO) pisos, de mi chongo que no aparece, de cómo me siento feliz estando con amigos en cualquier bar mientras tomamos cervezas, de cómo me amigué con un amigo que hace mucho no veía, de las ganas que tengo de encontrar un compañero, un novio.
De las cosas que me duelen: mi compañera de trabajo histérica que me contesta muy mal, de las peleas con mi mamá, de las ganas que tengo de pasar las fiestas con mi familia pero no puedo por mi trabajo, del dolor que tengo en el dedo índice de la mano izquierda por ayudar a un amigo a sacar los restos del vidrio del auto porque le robaron el estereo y me corté, de las ganas de que reviente el mundo, de mandar a todo y todos a la mismísima mierda y que me dejen tranquila, de empezar de nuevo, de no sufrir.
Puedo escribir sobre nuchas cosas: del quilombo que es mi casa, de las amistades que siempre están dispuestas a ayudarme, de cómo estoy retomando mis clases en el gimnasio, mis horarios, de lo cansada que vuelvo del trabajo y de cursar, de la cachorrita que le regalamos a mamá, de las ganas de formar una familia pero siento que falta muchísimo tiempo, de lo ebria que estoy en este mismo momento, de las risas de mis amigos cuando ven que saco de mi cartera unas chatitas o /y ojotas para poder cambiarme los tacos de 109129 metros  y que no me duelan los pies, de mi abuela que está inmersa en su propio mundo y muchas veces no se acuerda que estoy en Buenos Aires y no voy a ir a tomar el té con ella, de lo feliz que soy pasando un tiempo con mi mejor amiga o tomando algo a la vuelta del bar de la Universidad con mis amigos de Comunicación, de la risa de Sofi cuando digo alguna pavada, de las miradas con Agustín (y que nos entendemos), del cariño que siento de las personas que me rodean, del pucho compartido, del sol asomando por la persiana del living, de la HzO que estoy tomando en este momento para aliviar la sed, de mis nuevos sillones, de lo mucho que ansío cumplir mis objetivos, de admitir que soy materialista y que realmente deseo tener un buen pasar en un futuro no muy lejano manteniéndome sola sin ayuda de mis viejos, de mi sueño de vivir en otro país para aprender el idioma y la cultura., de mi amigo que se niega a contarme qué le está pasando realmente, de ese profesor que me gusta hace dos años.
Tengo muchas ganas de escribir sobre muchas cosas pero no me decido por cuál.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Para Lean L. (todavía).

Para Lean,
No sé si lees o no mi blog pero sentí la necesidad de escribirte específicamente a vos y quiero decirte que
tengo imágenes, sensaciones, hechos, conversaciones, bien grabadas en la memoria, recuerdo exactamente todo.
Por ejemplo, me habías mandando un mensaje a mi celular diciéndome que estabas en frente de la juguetería, del 2do piso del Shopping Abasto, y yo estaba justo en frente, en una librería.
Te vi: tenías un pantalón beige, un buso rojo,una mochila negra y un gorro negro, era invierno, segunda semana de julio más exactamente un sábado, el shopping estaba atestado de gente caminando por todos lados.
Más tarde me dijiste que ya me habías visto pero no te animabas a acercarte, por eso me mandaste ese mensaje de texto, y así fue como nos encontramos por primera vez.
Me acuerdo que te abracé y te di un beso en la mejilla, pude sentir que estabas usando un desodorante Axe, que tenías un lunar en el ojo izquierdo y una sonrisa hermosa, solo para mí. También me di cuenta que éramos el uno para el otro porque mi cabeza quedaba perfectamente disponible para que apoyes tu pera en ella.
Caminamos, hablábamos y se notaban los nervios y esa energía de cuando sentis que es ese, el amor de tu vida, el ideal, el indicado, el único.
Fuimos al subsuelo, justo en frente del Todo Moda, con mis viejos y mi hermana y papá te invitó a merendar con nosotros pero vos lo único que pediste fue una gaseosa, Sprite, que después en un momento de torpeza volcaste por toda la mesa y me di cuenta que morías de vergüenza pero nosotros nos reimos.
Hablaste con papá, porque los dos habían ido a una escuela técnica, de lo que querías hacer, de lo que ibas a estudiar, de cómo nos conocimos, de que te gustaría ir al sur.
Después mis viejos se fueron a caminar por algún lado del shopping y nos quedamos solos, asi que fuimos a dar unas vueltas y terminamos en Musimundo, ese que estaba a la izquierda de la entrada sobre la calle Agüero, y hablábamos de nuestros gustos musicales cuando me acerqué un poco más a vos, riendo, me miraste a los ojos y me atrajiste hacia vos con la mano en la nuca y ahí fue: ahí fue nuestro primer beso.
Un poco torpe, sin casi ninguna coordinación, dulce, sorpresivo, lleno de ansiedad pero hermoso, en todo este tiempo jamás tuve un beso tan lindo, eso demuestra que lo nuestro fue verdadero, especial, único.
Después subimos al primer piso, caminamos, yo comía un chupetín, nos escondimos detrás de una columna y nos dimos un par de besos más, a esa altura ya íbamos de la mano, sonriendo, felices.
Quedamos en vernos otro día, esa misma semana, cuando yo no paseara con mi familia, y ese fue el comienzo.
Quiero que sepas que me acuerdo de todo: de la salida al cine, que vimos Madagascar, que me regalaste una tarjeta, que la guardé cual oro, que te dí un beso en agradecimiento por ese regalito, que nos dimos la mano debajo de la mesa cuando estábamos almorzando con mis viejos sobre la calle Florida, que ese día estaba un poco fresco, que nos reímos a carcajadas, que no vimos ni una sola escena de la película por estar besándonos todo el tiempo, de la plaza sobre Av. Córdoba, del Botánico, de la Plaza Houssay,de las canciones que me dedicaste,  de mis lágrimas y las tuyas, de mi enojo, de la plaza San Martín, de todas las llamadas que nos hicimos, de todas las conversaciones y peleas que tuvimos y también de todas las reconciliaciones y los "te amo".
Teníamos 11 años cuando hablamos por primera vez, 15 cuando nos conocimos y fuimos novios, después cuando desapareciste en diciembre, tenía 16 cuando pasé el peor verano de mi vida, 18 cuando nos volvimos a reencontrar y te volví a perder, 21 cuando me recibí y por esas casualidades (o no), vos estabas con tu novia que justo se egresaba el mismo día y horario que yo.
Tengo 24 y a pesar de que me enamoré, de que quise muchísimo a otras personas, que vos hiciste tu camino y yo el mío, que hace mucho que no hablamos ni sé nada de vos, quiero que sepas que me sigo acordando cada 21 de junio de tu cumpleaños y que cuando me estoy por dormir, todas las noches, lo último en lo que pienso, siempre, es: ¿qué estará haciendo Lean?.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Soltar, dejar ir, let it be.

La sensación ya me es muy familiar: nudo en la garganta, dolor de estómago, se me fue el hambre de repente, incomodidad y en especial, tristeza.
Siento que retrocedí a mis 16 y 19 años, aunque cuando tenía 16 fue estar en carne viva (aún hoy todavía me duele) y a los 19 también dolió pero menos.
De todas maneras siempre dejar ir a alguien que querés mucho, que te gusta y por quien te preocupas es difícil, duele, molesta y da bronca.
Supongo que a veces ciertos finales son necesarios para tener un nuevo comienzo, soltar finalmente a una persona que fue muy importante para que lo siga siendo pero desde otro aspecto (pongamosle la etiqueta de "amigo") es un cambio, una transición que lleva tiempo y pensar, mucho, pero por sobre todo son lágrimas, muchísimas, repasar cien mil veces todos los detalles, recordar porqué no funcionó y porqué vos estás acá y él allá y que no comparten nada más que un puñado de recuerdos lindos, agradables, sacarlo del corazón (un poco) y de la cabeza, desacostumbrarte a todo, empezar a olvidar cómo eran sus besos, sus abrazos, cómo era dormir juntos, su risa, su forma de tratarte, la manera en que vos le hablabas y  sonreías y lo mirabas y sentías.
Es arrancarte algo vivo del alma y del corazón, de a poco, esperar que cicatrice y un día poder levantarte de la cama que te sirvió de refugio durante un tiempo, volver a ver a tus amigos, a comer, a salir, y sentir "estoy bien, ya pasó, una cicatriz más en el corazón pero es eso, una cicatriz,siempre va a estar pero sigue habiendo lugar para más cicatrices".
Soltar, dejarlo ir, let it be.



viernes, 26 de julio de 2013

Soundtrack VII

Lo conocí un verano donde estábamos de vacaciones con nuestras respectivas familias en medio de una noche medianamente fría, el barco se movía bastante, él tenía puesto jean y camisa y yo llevaba un vestido negro de encaje.
Me le acerqué cuando él estaba solo sentado en la barra mirando su celular con la música del verano de fondo: reggaeton, cumbia, canciones con remix.
Hablamos y bailamos "cómo gusta la noche, cómo me gusta la noche" justamente no era lo más romántico del mundo pero era verano, todo el mundo de joda, Brasil, alcohol y boliche.
Siguió un ritmo más movido, cuarteto, y él, naturalmente, me hizo dar vueltas y vueltas, un poco bailamos agarrados de la mano, otro poco cada uno por su lado, "cómo le digo a mi mujer que ya no la quiero más, que otra ocupa su lugar, que sin ti vivir no puedo", risas y risas, vueltas. Miré hacia un lado y mi hermana bailaba con el chico que habíamos conocido hacía un rato atrás.
Entre David Guetta y Daddy Yankee decidimos ir hacia afuera a tomar un poco de aire: mucho calor, muchas canciones con la misma base "Prrum prrum, chic chic chic chic", mismos sonidos,mismos ritmos: cansador.
Lo primero que noté fue su voz, pausada y tranquila, después su sonrisa, hermosa, su pelo, rulos por aquí y por allá, sus ojos, un lindo color marrón, su espalda, ancha y perfecta, y su boca, no muy carnosa pero tampoco tenía los labios finitos.
Era alto, bah la altura justa para mí, y pensé que podía acurrucarme perfectamente contra él o que me podía abrazar muy cómodamente, sus manos eran suaves y su risa, atrayente... " oiga DJ ponga la música que pide la gente".
Hablamos toda la noche, río varias veces con mis comentarios un tanto boludos, me miró todo el tiempo directamente a los ojos, hecho que me puso bastante muy nerviosa, y se fue.
Lo perdí durante un día y medio hasta que nos volvimos a encontrar y siempre íbamos a bailar, a la joda.
Desde ese día cada vez que escucho "llorando se fue la que un día me hizo llorar" (Don Omar), "cómo me gusta la noche, cómo me gusta la noche, las chetas y las rochas paseando en mi coche" (Nene Malo), "che che re re re che che che re re che" (Gustavo Lima),"nos favorece el sol, tu bronceado, y el calor, no puede estar mejor! " (Daddy Yankee), me transporto a ese momento exacto donde le dije "Hola, ¿ por qué estás mirando el celular a cada rato? ¿ estás solo? vení, hacete amigo" y su sonrisa, su mirada y todo lo que vino después...


sábado, 30 de marzo de 2013

Y vos...

Hola sí, ¿viste cuando tenes dos problemas gigantes en la cabeza? o tres, o cuatro? si intentar con ese flaco que tiene un "noséqué" pero sabiendo que no tenés un futuro o por lo menos no te ves en un futuro con él, y ese hermano de tu amiga que sabés que es "prohibido" pero que eso es justamente lo que te atrae o conocer a un chico de por ahí,ponele Colombia, y que sea super buena onda o tomar un café con alguien que te dice "yo no estoy para pelotudeces, ya estoy "viejo"" .
Y volvés en taxi con tu hermana y la amiga de tu hermana, hablando de chicos, ebrias, riendo y apenas pudiendo teclear algo decente pero sentís la necesidad de tomar esa taza de té de manzanilla, canela y miel para aliviar el malestar, la resaca, la culpabilidad pero que te ayuda a reflexionar.
Hola sí, porque mientras estás en el taxi sentís el viento suave en tu  cara, no acotas palabras, reflexionás (como siempre) acerca de todo lo que pasó o lo que puede llegar a pasar, y se te mezclan las letras y las palabras y todo sale como sale y ya, no te preocupas por la ortografía o la sintaxis o gramática, realmente te "chupa un huevo".
Hola sí, dormís con tu mamá y te tranquilizas. Hola sí, rememorás una canción y ahora yo me remonto a ese puto crucero donde estabas vos, tus mordidas, tu risa, tus ojos marrones y tus abrazos.
Pero sobretodo tu ternura.
Al final, no importa lo que piense o sienta o me pase, siempre vuelvo a vos, siempre pienso en vos y en el mar y en esa canción que SIEMPRE pasaban en el boliche y bailábamos juntos y en el sabor de tus besos y lo dulce de tus abrazos y tu mirada directo hacia mis ojos, sintiéndome incómoda y desnuda ( a pesar de estar vestida de pies a cabeza) y el mar de fondo y tu mano en mi cintura  y el sol asomando de manera tímida en el horizonte y vos...vos suspirando de placer.

viernes, 22 de febrero de 2013

Aunque no estés.

La primera vez que lo vi me llamaron la atención sus rulos y que estaba solo sentado en la barra viendo el celular: no sé si se fijaba la hora o si tenía señal, pero yo estaba con mi hermana y un chico que habíamos conocido esa noche y me acerqué a hablarle.
La música sonaba de fondo y charlamos y bailamos y terminamos viendo las olitas que iba dejando el barco a medida que avanzaba.
Después de despedirnos esa mañana no lo volví a ver hasta dos días después en un bar de los tantos que había en ese crucero de 15 pisos, me senté en una mesa con él y me ayudó a ir tapando los números que salían en el bingo, no gané nada pero  hablé con él, mucho.
Lo volví a cruzar cerca del sector de la pileta y estaba con una chica: celos, muchos,  pero especialmente irracionales: ¿cómo puede ser que sintiese celos si lo había conocido hacía 4 días?.
Pasaron los días y en la última parada del crucero, Punta del Este, mientras trataba de sumergirme en ese mar de agua transparentes junto a mi hermana y mi tía, lo vi. Estaba en el muelle haciendo la fila para subirse al catamaran que nos llevaba al crucero.
Nos saludamos con la mano, le hice señas que viniera aunque me indicó que ya se iba, me sumergí al agua fría  y lo vi  mojándose los pies en la orilla del mar.
Nadamos, tomamos sol y me dijo "Nos vemos esta noche, la última". El corazón latió fuerte:  yo no me decidía a dar "el paso" pero si iba a pasar algo que lo decidiera él.
Boliche, música, tragos, sillones y ahí estábamos todos: la chica con la que lo había visto cerca de la pileta, mi hermana, él y yo.
Misteriosamente, su amiga y  mi hermana desaparecieron por lo que nosotros nos fuimos a la cubierta del barco y hacía frío y viento y el mar estaba lleno de olas y entonces se acercó, me cubrió del frío y lo supe: se acercaba el momento, esos segundos previos a un beso donde los dos saben qué es lo que va a pasar, la adrenalina, la ansiedad y el "me gustas" en los ojos. Entonces, como en Titanic donde se encuentran en la punta del barco Rose y Jack, me di vuelta y me encontré con su boca, dulce, tierna, suave.
Esas últimas horas arriba del barco hablamos, nos besamos, reímos, desayunamos y nos despedimos, él volvía hacia Tucuman y yo a Buenos Aires.
No sé si lo volveré a ver, él está allá y yo...yo acá pensando en él.



"Y si vos querés te voy a buscar 
Para que los días no se vayan sin pensar. 
Y si vos querés te voy a buscar 
Y dejamos los caminos libres de humedad."


(Lisandro Aristimuño- Canción de amor)


jueves, 20 de diciembre de 2012

Conversación.

-Y bueno, entonces lo vi después de 4 años de no saber absolutamente nada de él
- Así, ¿de la nada, lo cruzaste?
- Sí, posta,
- ¡Y justo en ese momento!
-Sí, igual nada, él estaba con su novia, todo bien, feliz, si él es feliz, yo también, qué se yo, nadie puede pensar que encuentra a su alma gemela a los 12 años y esperar que sea cierto, pero... se me movió el piso, obvio.
-No, esto no puede ser, tenés una re historia de amor, posta!
-Jajajaja
-Sí, uds. tienen que terminar juntos, si pasaron por esas cosas, tienen que terminar juntos.
- No sé, somos diferentes ahora, cada uno hizo su camino, sus cosas
- No, vas a ver, van a terminar juntos, están destinados.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Balanceando.

Imaginate una raya lila dibujada en un piso blanco,entonces vos te encontras de un lado, la pierna izquierda un poco flexionada y la derecha levantada preparada para dar un gran salto.
Entonces ahí estás vos, haciendo balance para saltar o no saltar, equilibrando la pierna izquierda mientras que levantas o bajas la derecha, no seguro de tomar el impulso para plaf, pasar al otro lado de la raya.
Ahora pensá que esa raya divide el "no" del "sí".
¿Entendés?

lunes, 1 de octubre de 2012

El mundo es un pañuelo y no me gusta.

¿Viste cuando una charla casual te moviliza y te hace recordar otros momentos, otra época, otra persona?bueno,así.

martes, 28 de agosto de 2012

Sueño o pesadilla.

Ya van cinco noches seguidas que la misma cara, la de él, se aparece cuando estoy durmiendo.Pensé que era un lindo sueño pero ahora ya no sé si es sueño o pesadilla.

domingo, 26 de agosto de 2012

Melancolía.

Últimamente ando con un poco de melancolía, siento que todo lo que viví hace tres semanas fue un sueño: haber estado arriba de la Torre Eiffel, pasear por el Senna, recorrer el Louvre, caminar por un pueblito de la  Edad Media como lo es Brujas, cantar y jugar todos los días en Colonia, caminar por las calles de Praga inundadas de sol, visitar palacios en Viena, viajar en tren precupándome solamente de mirar los paisajes, ir al lago en Macedonia y pasar tiempo con mi familia, morirme de calor y vivir a base de Coca- Cola mientras recorro El Coliseo, las plazas, los puestitos de pizza,etc en Roma.
Extraño el no saber en qué día estoy, ni qué número ni la hora ni quién se acuerda de mí o quién me extraña, recorrer, caminar, tomar  sol, llegar extenuada y dormirme para comenzar otro día nuevo.
Sin responsabilidades más que saber qué día y qué horario tengo que dejar el hotel y preocuparme por qué cosas ricas desayunar al otro día, si huevos revueltos o jamón o todo junto, si con jugo de naranja y café o solamente un té.

martes, 21 de agosto de 2012

Él, el músico. (IV)

Martina ese día se levantó distinta, con una energía nueva, pensamientos y sentimientos más claros pero como todos los días, fue a trabajar y volvió cerca de la hora de la cena.
Estaba mirando televisión cuando escuchó el sonido del timbre del portero y era él, el músico, que aparecía después de varios días sin dar noticias.
Con muy pocas ganas, lo cual para ella misma fue raro ya que siempre se alegraba de que él llegara, se puso una campera encima del pijama y bajó a abrirle.
Él la abrazó, le di un beso y automáticamente se dirigió hacia el ascensor, llevaba en la mano el vino tinto preferido de los dos.
Ella, como nunca antes, los 9 pisos que tenía que recorrer para llegar a su departamento lo hizo callada, sin hablarle  y ni siquiera mirarlo. Algo había cambiado, ese día, esa mañana.
El músico lo notó pero hizo caso omiso, entraron juntos y él se dispuso a descorchar el vino, servirlo en dos copas y llevarlas al living, donde casi siempre tenían sus charlas.
Se sentó en el sillón grande, donde siempre se sentaban juntos, pero ella decidió ir hacia el sillón chico, alejándose.
Tomaron el vino, conversaron, y después fueron hacia la habitación. Pasaron la noche juntos pero cuando él se despertó, ella no estaba como siempre acurrucada a su lado ni con las piernas enredadas en sus piernas. Ella ya se había cambiado y le traía un café con tostadas de desayuno, señal de que era hora de irse de esa casa.
Martina estaba feliz, se había vestido más linda que otros días y tenía puesto un nuevo perfume que el músico nunca antes había sentido.
Se sentó al borde de la cama y mirándolo a los ojos le dijo:
- Pablo, no sé si quiero volver a apagar cigarrillos en la ventana. Me parece que esto ya no va más, me angustia que desaparezcas de un día para el otro, no saber de vos, y que interrumpas en mi vida como si nada estuviese pasando. Me aburre el tipo de relación, antes era divertido pero ahora quiero algo más y sé que vos no estás dispuesto a darmelo. Sé que vos sos libre, que tenés tus cosas, estás en otra y la verdad prefiero alejarme ahora, que estoy a tiempo porque todavía no me enamoré,asi no salgo lastimada.
Y así, el músico dejó de ser el músico que le gustaba para pasar a ser simplemente Pablo, un amigo más.
Martina no estuvo ningún día angustiada, si le daban un poquito de celos al imaginárselo con cualquier otra (aunque sabía que él estaba con otras desde antes porque nunca habían sido nada) pero fue solo pasajero.
Era hora de dar vuelta la página para empezar a escribir una nueva historia.

miércoles, 4 de julio de 2012

Él, el músico. (I)

Ella se despertó después de haber dormido como hacía tanto tiempo no podía: relajada, en paz con ella misma y el mundo, con una sonrisa.
Sus ojos se mantuvieron cerrados unos cuantos minutos para escuchar la respiración de él ya que la noche anterior se apareció sin previo aviso y surgido de la nada misma (hacía días y días que no se veían), con su música le puso de nuevo el mundo, su mundo,  patas para arriba.
Al no escuchar nada de nada, tanteó a lo largo de la cama en búsqueda de su mano, sus brazos, su cuello y con los pies quiso encontrar las piernas de él para envolverse en un abrazo que jamás terminara pero encontró el vacío absoluto de ese maldito lado de la cama.
Ahí sí, decidió despertarse por completo y pudo notar que ese lado, el derecho, estaba intacto: las sábanas prolijamente dobladas, la frazada tapando la almohada y hasta estaba apoyado el almohadón blanco y negro que ella solía usar como decoración.
Se levantó y pisó su pantalón, caminó unos cuantos pasitos y levantó su camisa, el corpiño que estaba tirado al lado de su peluche, la bombacha, sus medias y por último, encontró sus botas. Pero de la ropa de él, ni rastro.
Ella pensó que el músico estaría en la cocina,ya habría encontrado lo que siempre tenía guardado en la heladera por si algún día él decidía aparecer de la nada, y  probablemente estaría ingiriendo lo único que sabía y podía tomar: su coca-cola bien fría.
Fue hasta ahí, casi corriendo con la sonrisa acompañándola, pero no lo encontró aunque si notó la botellita de gaseosa tirada en el tacho de basura y un vaso lavado.
De no ser por esos pequeños detalles,ella hubiese pensado que la noche anterior fue todo un sueño: sus besos en el cuello, su respiración agitada, los brazos envolviéndola con fuerza pero también con ternura, sus ojos mirando directamente hacia los de ella, sus dedos acariciando su pelo hasta que ella cayó en un profundo sueño.
El sol entraba por la ventana del living, parecía que iba a ser un buen día, así que ella se puso una campera arriba del pijama y salió al  balcón a ver cómo el viento movía lentamente las hojas del árbol que estaba en la misma vereda que su edificio.
Caminó a lo largo de ese balcón, pensando, reflexionando si había sido solamente un sueño o fue real, si el músico vino la noche anterior o no.
Y entonces, cuando estaba paseando por ese balcón, la vio: la única huella que quedaba de que su presencia fue real eran los dos cigarrillos apagados en el marco de la ventana.





jueves, 28 de junio de 2012

Justo ahora.

Me gusta alguien. Después de estar un par de meses deprimida, otros de fiesta en fiesta y ahora más tranquila, me encontré con una persona que me gusta. No estoy enamorada, lo sé, pero por él me pondría un poco las pilas para ver si podría llegar a enamorarme.
De repente, asi de la nada, me dan ganas de dedicarle algunas canciones de amor, de verlo, de escucharlo, de saber más, que me cuide y cuidarlo, cocinarle lo que le gusta, dormir abrazados, salir de joda o a tomar algo, mirar una pelicula mientras comemos chocolate y tomamos un te, tener en mi heladera todas cosas ricas que sé que le gustan.
La pucha che,justo a una semana de irme.



martes, 26 de junio de 2012

Mundo, vete al carajo.

Hoy es uno de esos días en los que me desperté y quise que el mundo se vaya a la mismísima mierda, pero después me acordé que existe la música y canciones que expresan eso mismo y me sentí un poco mejor.
Bah, todo lo mejor que se puede estar teniendo la garganta super inflamada, fiebre y si o si estudiar porque sino recurso una materia.
Como diría Rosana:
"Y hoy no me levanto por más que me lo pidan porque hoy no tengo ganas de cambiar el rumbo, no tengo fuerzas pa´subirme al mundo...".



jueves, 14 de junio de 2012

AAAAAAAAH

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH, ( es grito). Me sacás, no hay persona que me violente tanto pero tanto para gritar de la forma en que grito "TE ODIOOOO!".
Te cagaría a cachetadas, posta. No te soporto y no me soporto, te detesto tanto! lo peor es que hay veces en que me cae bien, limitadas,pero me cae bien y pienso "No, esta persona es copada" pero después hace algo y "AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!!!!!!!",la caga jodidamente.
KJAKJkjakjjskas

martes, 29 de mayo de 2012

Mr y yo.

Usabas un jean clarito acompañado de un cinturón beige, una camisa rayada y tenías el pelo un poco despeinado, pero a mi me encantaba.
Siempre me gustaron tus ojos marrones porque esconden un secreto, mirada pícara, de nene que hizo una travesura.
De repente,de tu boca no tan roja nació una sonrisa dedicada a mí. Y te acercaste,mucho.
Lo que sé es que tu boca y la mia se complementaban a la perfección, se llevaban bien, se deseaban.
Todo eso antes de que se termine el sueño, de despertarme.
Aj.